sábado, 9 de junio de 2018

IV Marathon Vetón (Béjar) (09-junio-2018)

Quién me mandaría a mí!!!

Este año no iba a poder ser los 100km a pie, no debía teniendo en cuenta que en tres semanas corremos GTPeñalara (114km) y a pesar de que Jorge Salvador me tentó. Lo más sensato era hacer un buen entreno largo con la Maratón y así quitarme la espinita de 2015 cuando no llegué a tiempo de conseguir dorsal.

A pesar de no haber corrido sólo la Maratón aún, conozco el recorrido (de otros años los 100km) y sabía que se podía ir muy rápido, pero no me esperaba tanta velocidad...

Me levanto alrededor de las 6:15am, cojo el coche y recorro los 140km que me separan de Béjar. Un rápido desayuno por el camino y a las 7:40 estoy aparcado y en el Pabellón dispuesto para cambiarme. La salida es a las 8:30, todo un acierto teniendo en cuenta el azote del sol otros años, y voy con tiempo para ir estirando y calentando.

Quedo con Jaime para que me dé el dorsal que recogió el día anterior y se eche su último café antes de la carrera...

...y cuando me doy cuenta son las 8:25 y él tan tranquilo. Al final llegamos por los pelos para la salida. Poco más que saludar a los conocidos alrededor y preparados, listos, ya...

Comenzamos con un primer tramo por las calles de Béjar. Como no ha dado tiempo a ponerse en filas delanteras, toca ir saltando en los primeros metros. Cuando me doy cuenta, al lado de Heras. Todo un espejismo por supuesto, porque nada más comenzar la calle Colón, nos puso a todos en fila india. Y es que pareciera que hubieran dado la salida a una media maratón de asfalto, cierto es que el primer tramo es muy, muy favorable, pero hasta 41km, no habrá tiempo para correr...

El día se presenta excepcional, nada de calor, cielo nublado y nada ventoso:

por lo que en ese aspecto, la cosa va muy bien.

Me alcanza el amigo Julio y vamos charlando de nuestras cosas. Al paso por el PK2.5 estamos en torno al 10º puesto y no vamos precisamente lentos.

Cruzamos la autovía por debajo (La Umbría) camino hacia la calzada. Antes de empezar la subida a la calzada, PK7, me da por mirar el reloj y marca un ritmo de 4:03min/km. Terreno hasta ahora muy favorable, pero... comenzamos la subida y paso a paso me voy despidiendo de Julio. Voy subiendo “cómodamente” con la referencia visual de un grupito delante.

Ya en La Calzada (PK9) rebaso a algún corredor pasando de 10º a 9º. Cojo un poco de fruta, gel y seguimos...

Tengo muy cerca a un grupo de 3 corredores y estaría genial poder unirme a ellos para no ir solo hasta Montemayor al menos. Poco a poco voy tomándoles metros pero me cuesta un potosí. Hasta el PK11 más o menos no me uno a ellos.

Al principio me pareció buena idea, pero viendo el ritmo que se marcaban en la bajada hasta Montemayor...me dio por pensar si no fundiría plomos.

Pasamos por el PK14 donde hay una estación de agua. Sin intención de parar por parte de ninguno, cojo una botella de agua sobre la marcha, relleno el softflask y listo.

Se va acercando mi “bicha”, la bajada por la calzada romana hasta Montemayor. Poco más de 1km algo técnico y en esta ocasión más resbaladizo por la humedad. Se me escapan los compañeros de faena (David y Chago), hasta cerca de 2 minutos que en aquel momento me parecieron irrecuperables. Entro 8º en Montemayor (PK21) con 1h38min a 2-3 minutos de la cabeza si nos olvidamos de Heras. De nuevo me encuentro con Cris y Estrella. “Qué gusto da recibir ánimos de conocidos!”. Otro gel, algo de sales, plátano y listo...

Cojo el camino junto al río previo al muro de “Huy” que nos llevará hacia Peñacaballera y no hago más que acordarme de cómo me torcí el tobillo en este mismo punto (PK50) hace dos años en la Ruta Vetona. Afortunadamente en esta ocasión paso de día y con más cuidado (no hay nada como haber tropezado antes para aprender).

Subida hasta Peñacaballera, D+185 en 1,5km (12% de media) que en circunstancias normales se sube con la min... pero con 24km en las piernas, hace algo más de bola. A pesar de ello, subo a mi ritmo, un par de andadas (una de ellas para autoavituallarme) y pronto veo a David y Chago. Los cojo llegando a Peñacaballera y más o menos seguimos juntos hasta Puerto. Chago parece tocado, lleva un par de avisos en los isquios. Le cedo una pastilla de sales y por momentos va recuperándose. Es todo un figura.

Ahí ya me voy acordando que cerca debe estar mi compañero Aitor que me “prometió” acompañarme los últimos kilómetros. Subo hacia la estación de tren, giro a la izquierda y tomo la vía verde y ahí aparece inconfundible.

“Vas 6º” me dice, “y tienes muy cerca a Alberto y Abelardo”. Para que nos hagamos una idea, estamos en el kilómetro 29, llevamos una buena tunda en las piernas y lo que queda no es complejo en lo que a desnivel se refiere y precisamente por eso, se presenta duro por lo rápido.

A pesar de ello, toma las riendas, vamos charlando, me va comentando como va su entreno, como ha visto a unos y a otros. “Heras, en otra galaxia, saca la vida a los segundos...”. Tomamos el desvío a Puerto de Béjar, ya las cuestas van pesando y no se suben con la misma alegría. Como para coger a nadie más...
Pasamos por el avituallamiento de Puerto de Béjar (PK31), 2h28min. Otro gel, vaso de aquarius y listo.

Nos restan 10 kilómetros y aún no me creo el tiempazo que llevo (para ser yo). Pasamos por la típica zona embarrada antes de cruzar de nuevo la nacional, atravesar Cantagallo y coger la vía de servicio paralela a la autovía.

Comenzamos a ver a otro corredor justo delante. “Es Alberto” me dice Aitor. A mí me parece un mundo lo que nos separa, sobretodo sabiendo lo que nos queda. Pero lo cierto es que llegando a La Gloria y una vez conectando de nuevo con la vía verde (PK36,5) le damos “caza”. Parece algo más cansado y Aitor pronto me pone a un ritmo de 4:30, es llano y hay que aprovechar estos 3 kilómetros. Al principio le sigo animado, pero veo cómo se va vaciando mi barra de estado. La posición no era algo que me preocupase, pero no se está todos los días 5º en una maratón y con los fieras que hoy corrían, así que intento aferrarme al puesto sin despistarme mucho porque Chago viene pisándome los talones, no me va a dar ni un respiro siquiera en la subida por la Cañada de Merinas.

Una vez arriba sólo queda dejarse caer hasta la Calle Colón y recta a meta. Por el rabillo del ojo hemos visto que no viene nadie cerca, lo cual nos deja paso a disfrutar de estos últimos metros en compañía con Aitor para parar el crono en 3 horas 20 minutos.

Y en una increíble 5ª posición.


Ahora duchita, reponer alimentos y de vuelta a casa para saborear el momento.


Datos de carrera (mi Garmin):
Distancia: 42km (40,78km)
Tiempo de carrera: 3h 19min 34seg
Tiempo en movimiento: 3h 18min 56seg
Posición: 5º general
Ritmo medio: 4:54min/km
Desnivel positivo: 983m
Desnivel negativo: 989m

Conclusiones:
-          A pesar de esperarme hasta último momento para apuntarme puesto que no tenía claro si podría asistir. Me alegro haber podido sacar un entreno tan bueno de cara al Gran Trail de Peñalara. Esperemos que no nos pese el exceso de velocidad.

-          La Organización, mejorando año a año. Ha habido una mejora notoria en lo que a señalización se refiere, lo cual ayuda mucho (especialmente en la parte nocturna). Gracias a todo el voluntariado sin los cuales no son posibles este tipo de pruebas.

-          Enhorabuena a tod@s los participantes, corit@s, bejaran@s y otros amig@s llegados de todas partes.

-          Y muchas gracias a Cristina y a Aitor por el apoyo moral durante la carrera.